Las calles de la costanera encarnacena se transformaron en un auténtico túnel del tiempo. El emblemático Paseo de los Teros se vistió de gala para albergar el esperado circuito urbano show en el marco del WRC Paraguay. albergaron a miles de aficionados que desafiaron el espacio para atestiguar una jornada sin precedentes. Antes de dar paso a la velocidad contemporánea, la organización regaló a la multitud una caricia al corazón tuerca: una exhibición de leyendas y autos clásicos que forjaron la memoria colectiva del deporte motor.

El desfile de autos clásicos y de competición se convirtió en un emocionante homenaje en vida a los pioneros que abrieron caminos a puro coraje. Los motores de más de una veintena de joyas mecánicas pertenecientes al Club de Vehículos Antiguos del Paraguay volvieron a encenderse, despertando recuerdos de hazañas épicas bajo el polvo y el barro.
La ovación fue ensordecedora al paso de figuras emblemáticas como Héctor "El Negro" Risso, cuyo inolvidable Ford Escort revivió los gloriosos años del automovilismo nacional sobre el trazado mixto de Encarnación. Asimismo, el icónico Volkswagen Golf GTI comandado por el histórico Orlando Penner hizo vibrar el pavimento, transportando de inmediato a los fanáticos a las exigentes etapas del Transchaco Rally.
El tributo alcanzó su punto más alto al recordar a los grandes ausentes y campeones eternos de la tierra colorada. Entre las máquinas expuestas en este museo itinerante, el imponente Toyota Celica y el sofisticado Corolla WRC —automóvil que llevó a la gloria al recordado e inolvidable Francisco "Pancho" Gorostiaga— arrancaron lágrimas y aplausos de un público que mantiene viva la memoria de sus máximos ídolos. Tampoco faltaron las referencias a los inicios de esta pasión, evocando la histórica gesta de 1971 con el mítico Toyota 1000 de Marcos Peña y Pedro Federer.
