Las aguas abiertas de la provincia de Santa Fe esperan el despliegue del Team Paraguay de cara a los ODESUR 2026 y entre los nombres experimentados de la natación de carreras que componen la delegación nacional, la irrupción de Benjamín Insfrán ha acaparado todas las miradas de la prensa deportiva. Con solo 14 años, el nadador especialista en fondo se convierte en uno de los atletas más jóvenes en vestir la malla albirroja en la historia de los Juegos Odesur.

Insfrán, apodado “El rey de la velocidad” cuya progresión en las piletas locales ha sido meteórica, asume la titánica responsabilidad de competir en la desgastante disciplina de aguas abiertas. Su partida rumbo a los centros de competencia de la sede —que se dividirá entre Rosario, Santa Fe y Rafaela del 12 al 26 de septiembre— marca el inicio de un proceso de recambio generacional clave para el deporte olímpico guarani.
El desafío para el joven Insfrán no será sencillo. Las aguas abiertas exigen no solo condiciones físicas superlativas, sino una astucia táctica para lidiar con las corrientes, el viento y el roce constante de los competidores más experimentados del continente
No obstante, su presencia en Santa Fe 2026 forma parte de una visión macro de desarrollo a largo plazo, bajo la atenta mirada y guía del coach Matias Peralta, quien con madurez y disciplina ha venido preparando la estrategia táctica para Benjamin, a quien entrena en el club Pececitos de Jesús, con el equipo Tiburones.Su enfoque no solo busca velocidad, sino la fortaleza mental necesaria para sobrevivir y ganar en las exigentes e impredecibles corrientes de las aguas abiertas internacionales. El objetivo es utilizar Santa Fe 2026 como la plataforma definitiva de maduración rumbo al Mundial Juvenil y los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.

Estos Juegos Odesur servirán como un filtro clasificatorio crucial de cara a los próximos Mundiales de Natación y sentarán los cimientos competitivos para la camada de atletas que representará al país en eventos mayores de la región. El futuro del agua paraguaya ya está en marcha, y viaja con el ímpetu de sus catorce años.
